Antes la principal empresa de bienes raíces del país asiático, Evergrande se ha convertido en símbolo de la crisis inmobiliaria que sigue afectando a la economía china, luego de décadas de rápida urbanización y el aumento de las condiciones de vida.

Su acceso al crédito se redujo drásticamente cuando el gobierno introdujo restricciones al endeudamiento excesivo y a la especulación. Finalmente, se declaró en quiebra en 2021 después de años de lucha por hacer frente a una enorme deuda.

Este jueves, un tribunal de la ciudad sureña de Shenzhen impuso al Grupo Evergrande y a su división inmobiliaria sanciones por un total de 15.820 millones de yuanes (unos 2.400 millones de dólares).

ct (afp, efe)