De acuerdo con datos proporcionados por la ministra de Trabajo, Mónica Recalde, el grupo reunía alrededor de 37 empresas y 4.621 trabajadores. Esta dimensión permite observar el alcance económico de la crisis y la cantidad de actividades que podrían verse comprometidas por las dificultades del conglomerado.

Uno de los casos más visibles es el de Uela, la agencia de viajes que cerró sus oficinas el viernes 6 de noviembre y desvinculó a aproximadamente 130 trabajadores. La interrupción de sus operaciones también generó incertidumbre entre clientes que habían adquirido paquetes turísticos, pasajes y otros servicios.

El sector de la comunicación también recibió el impacto. VMedia comunicó la suspensión de sus actividades y de los contratos de aproximadamente 199 trabajadores por un periodo de 90 días, sin goce de sueldo. La medida alcanzó a los diarios La Tribuna y Crónica, además de las emisoras La Tribu 650 AM y La Tribu Deport 1120 y la plataforma La Tribu Stream.

La paralización de estos medios representa una interrupción de actividades comerciales y periodísticas, además de comprometer los ingresos de trabajadores y proveedores vinculados a su funcionamiento.

En el área tecnológica, ITTI también registró movimientos que afectaron sus operaciones, entre ellos el desmantelamiento de oficinas en Paraguay y suspensiones laborales en Argentina. La empresa formaba parte de la estructura de negocios vinculada al grupo y desarrollaba actividades relacionadas con soluciones tecnológicas y servicios financieros.

El impacto

El principal foco de la crisis continúa siendo Ueno Bank, cuya resolución fue dispuesta por el Banco Central del Paraguay (BCP). La entidad contaba con aproximadamente 490 funcionarios activos, mientras que otros 250 trabajadores prestaban servicios en la red de corresponsales no bancarios Wepa.

El procedimiento de resolución bancaria tiene como objetivo administrar los activos y pasivos de la entidad y proteger a los depositantes dentro del marco establecido por la legislación financiera. Sin embargo, sus consecuencias trascienden a los ahorristas y alcanzan a los trabajadores, proveedores y empresas que mantenían relaciones comerciales con el banco.

La situación también pone bajo atención las relaciones financieras entre las distintas unidades del conglomerado, especialmente por los créditos otorgados a sociedades vinculadas y las operaciones que forman parte de las investigaciones sobre Ueno Bank.

En ese contexto, el análisis económico no se limita a determinar el futuro de una entidad bancaria, sino que también comprende la exposición financiera de las empresas relacionadas, sus fuentes de financiamiento, compromisos comerciales y capacidad para sostener sus operaciones.

Bajo presión

Con alrededor de 37 empresas y más de 4.600 trabajadores, el Grupo Vázquez representa una estructura empresarial con presencia en diferentes segmentos de la economía paraguaya. La crisis plantea interrogantes sobre la capacidad de las demás compañías para mantener su actividad sin el respaldo financiero y operativo que pudiera representar el banco dentro del conglomerado.

El cierre de Uela, la suspensión de actividades de VMedia y las dificultades registradas en ITTI muestran que las consecuencias ya no se limitan al negocio bancario. También abren interrogantes sobre la continuidad de las inversiones, el sostenimiento del empleo, las obligaciones con proveedores y la situación de los clientes de las empresas afectadas.