Los vecinos del barrio Boquerón indicaron que es un problema recurrente y que en más de una ocasión han pedido la presencia de los bomberos voluntarios para limpiar la avenida porque el olor es insoportable. Varias veces denunciaron el hecho, pues es considerado como un delito ambiental, pero las autoridades nunca actuaron en consecuencia.

Los pobladores de ese sector de la ciudad y también autoridades departamentales reclamaron en numerosas ocasiones el traslado del penal regional a su sede propia en el distrito de Minga Guazú, pero siempre recibieron falsas promesas.

UN GRAVE PROBLEMA

Los pobladores del barrio Boquerón indicaron que el problema no es solamente que viertan residuos cloacales en la vía pública, sino también la presencia de reclusos de alta peligrosidad, miembros de facciones criminales, quienes en más de una ocasión intentaron fugarse, arriesgando la integridad física de los guardiacárceles y los vecinos de los alrededores.

Los moradores del barrio Boquerón formaron una comisión de seguridad con la intención de lograr el traslado de cárcel de la avenida Rogelio R. Benítez, donde hay locales gastronómicos, viviendas, instituciones educativas y otros que se exponen al peligro constante ante los planes de fuga y la superpoblación que existe en el penal regional.

En un último informe, el Ministerio de Justicia había indicado que las obras de la nueva penitenciaria tenían un 97% de avance, pero es sabido que en los alrededores faltan servicios básicos, como caminos de todo tiempo, iluminación y agua potable.