De acuerdo a un reciente informe del Ministerio de Relaciones Exteriores, al cual tuvo acceso La Clave, se puede colegir que muchos empresarios muy cuestionados siguen fungiendo como “cónsules honorarios” en la ciudad. Si bien los mismos no perciben una remuneración de los países que supuestamente “representan”, el cargo consular les otorga inmunidad para circular en vehículos sin ser controlados, además de que sus negocios, en donde se comete evasión, piratería, contrabando y otros, fungen bajo el nombre de “consulados”, por lo cual las instituciones de control no tienen acceso allí, por la figura de la inmunidad diplomática.
Uno de los casos más aberrantes de estos seudos “diplomáticos” es el de Ahmad Bahjat Nasser (dueño de SAX Department Store), cónsul honorario de Italia y quien había sido imputado por el Ministerio Público por el famoso caso de megaevasión, que afectó a varios empresarios esteños. El mismo está procesado por evasión de más de USD 20 millones, acorde con informes de la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) y la unidad de delitos económicos y anticorrupción del Ministerio Público. Fuentes aduaneras, además, indicaron que Nasser utiliza su cargo consular para ingresar grandes cantidades de mercaderías de contrabando al país.
Nasser Ahmad Bahjat está lejos de ser un diplomado de carrera o de ostentar una imagen transparente, como debería ser regla para personas que están en cargos consulares, más aún para un país europeo de prestigio, como es Italia. El mismo, de acuerdo a datos de la SET, encabeza una lista de megaevasores (el Estado paraguayo le reclama unos USD 20 millones, sin embargo, el caso fue judicializado y Nasser se benefició con un sobreseimiento definitivo firmado por el juez con antecedentes por mal desempeño de sus funciones, Rubén Ayala Brun.
Otro integrante del clan Nasser, Nabil Bahjat Nasser, “honorable” cónsul de Uruguay en CDE, fue investigado por la Comisión Bicameral de Investigación del Congreso como principal directivo de Family Global S.A., por una llamativa transferencia de unos G. 12.500 millones que, supuestamente, fueron a parar al Líbano. El mismo también era socio de la empresa que intentó apoderarse de una finca de 11 hectáreas, situada en la zona primaria de la Aduana paraguaya, cabecera del Puente de la Amistad, propiedad de la ANNP.
CÓNSULES POR DOQUIER
Otro de los diplomáticos honorarios es el comerciante Mijail Elías Meskin Bazas, cónsul honorario de Siria, con sede consular sobre la avenida 11 de Setiembre, donde tiene sus negocios. En la misma situación está el dueño de la conocida tienda Monalisa, Charif Hammoud, cónsul honorario de Eslovaquia; su esposa Bárbara Hammoud, cónsul honoraria de Francia; Mohamad Said Mannah (con procesos judiciales en Brasil), cónsul de Turquía, cuya sede consular es el “Edificio Mannah”, donde hace sus negocios; la cuestionada abogada y empresaria Linda Taiyen, vicecónsul de España, cuyo consulado está en el edificio Taijen.
De hecho, la mayoría de estos “diplomáticos” tienen su sede consular en el mismo lugar donde operan sus negocios, bloqueando de esta manera la posibilidad que las autoridades puedan allanar sus locales, pues cuentan con inmunidad diplomática, refirieron las fuentes.
La Cancillería Nacional debería controlar esta situación y retirar las chapas diplomáticas de personas que no tienen el perfil, poseen antecedentes y más bien buscan inmunidad para seguir con sus negocios oscuros. Fuentes diplomáticas fidedignas aseguran que estos títulos de “cónsules honorarios” simplemente son “comprados” por los pretendientes, quienes pagan elevadas sumas para de esta manera contar con un título de influencia política y diplomática y, además, portar en sus vehículos la cotizada “chapa diplomática”, cuyo uso evita cualquier tipo de control de parte de la Policía Nacional, Municipal o Patrulla Caminera. Lo mismo vale para sus negocios, que se convierten en “sedes consulares” y consecuentemente son intocables para cualquier autoridad.



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