Esta enfermedad, transmitida por el mosquito 'aedes aegypti', se ve especialmente favorecida por las altas temperaturas típicas del verano austral y la ola de calor que sufren las provincias del norte del país. Además la existencia de agua estancada tras las recientes tormentas también es un factor que influye.
Los datos de casos suelen referirse a la temporada de dengue que se contabiliza de agosto a agosto de cada año, con un incremento de los casos a partir de mediados de noviembre, aunque resalta la crecida de las diez primeras semanas de 2024, que concentran el 85 por ciento de los casos.
Estos 102.898 casos de 2024 suponen 11,3 veces más que los casos detectados en el mismo periodo de 2023, según recoge la prensa argentina.
También se están detectando brotes de chikungunya y casos de coinfección con dengue. Se estiman unos 21 nuevos casos de chikungunya por semana desde enero, comparado con los ocho de diciembre de 2023.
El virus lo transmite el mismo mosquito vector de dengue, zika y fiebre amarilla.



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