Una mujer relató haber visto “cuerpos apilados unos sobre otros” en un hospital, mientras otros testigos describieron escenas caóticas en centros médicos donde los heridos temen ser identificados.

Una mujer de unos 60 años y un hombre de 70 años contaron haber presenciado personas de todas las edades en las calles de la capital durante el jueves y viernes.

Sin embargo, la noche del viernes la represión se intensificó: fuerzas de seguridad armadas con rifles de las Fuerzas Armadas mataron a “muchas personas”, según sus relatos bajo anonimato por motivos de seguridad.

En otro barrio de Teherán, manifestantes relataron haber ayudado a un hombre de alrededor de 60 años gravemente herido durante la represión. Presentaba unos 40 perdigones incrustados en las piernas y un brazo roto. Intentaron llevarlo a varios hospitales, pero la situación era “completamente caótica”.

Otros participantes destacaron que la cantidad de gente en las calles era incomparable con experiencias previas, describiendo las escenas como “increíblemente hermosas y esperanzadoras”.

Sin embargo, un discurso televisado del líder supremo Ali Khamenei la noche del viernes cambió el ambiente: poco después, la violencia se volvió “increíblemente brutal”, afirmaron.“Lamentablemente, tendremos que aceptar la realidad de que este régimen no se rendirá sin una fuerza externa”, dijo uno de los manifestantes a CNN.

Las protestas, que iniciaron el 28 de diciembre en los bazares de Teherán por la inflación descontrolada y la caída del rial, se han extendido a más de 100 ciudades (512 lugares en 180 ciudades según HRANA), convirtiéndose en el mayor desafío al régimen en años.

Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en EE.UU., al menos 65 personas han muerto y más de 2.300 han sido arrestadas en los últimos 13 días. De los fallecidos, 50 eran manifestantes, 14 funcionarios de las fuerzas del orden y uno un civil afiliado al gobierno. La cifra podría ser mayor debido al apagón de internet, que impide verificaciones independientes.

Un médico en la ciudad nororiental de Neyshabur informó a CNN en un mensaje de audio que las autoridades usaron “rifles militares” para matar a “al menos 30 personas” el viernes, incluyendo niños.

“Un niño de cinco años recibió un disparo mientras estaba en los brazos de su madre”, dijo. Agregó que los ataques afectaron a transeúntes y dejaron muchos heridos.

Este sábado, 100 personas fueron arrestadas en el condado de Baharestan, cerca de Teherán, por alterar el orden público y liderar “disturbios”, según un funcionario local a la agencia Tasnim.

En el plano internacional, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, afirmó este sábado que “Estados Unidos apoya al valiente pueblo de Irán”, tras las reiteradas amenazas del presidente Donald Trump de intervenir si las fuerzas de seguridad matan manifestantes.

El país permanece bajo un apagón nacional de internet desde hace más de 36 horas (según NetBlocks), una medida denunciada como intento de ocultar la violencia. Testimonios como estos, filtrados pese a la censura, muestran un movimiento que combina esperanza y horror ante una represión que no cede.