Los datos oficiales señalan que el 20 de abril de 2019, la Senabico solo recibió 152 cabezas de ganado, distribuidos en dos lotes, entre vacas, terneros mochos, teneros hembras y novillos. El resto se esfumó.
Parecería un chiste de mal gusto, pero es así. El hecho fue denunciado por la fiscala Lorena Ledesma y la investigación penal quedó a cargo del fiscal anticorrupción Luis Piñánez, que terminó imputando a dos funcionarias de Senacsa por producción de documentos no auténticos.
El fiscal encontró que las dos mujeres avalaron 65 guías de traslado para que 2836 animales puedan ser sacados del establecimiento Lusipar.
La fiscal Ledesma, en la audiencia preliminar a los testaferros de Cabeza Branca, procesados por lavado de dinero y asociación criminal, había señalado que existía una orden judicial de bloqueo que fue modificado por Senacsa, para sacar los animales de la narco estancia.
Los animales fueron sacados del establecimiento y fueron vendidos.
La responsabilidad de los operados de justicia, incluidos de los jefes de Senacsa no se investigó. Gracias a esa impunidad todo sigue igual.



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