El empresario fue llevado preso en el municipio de Novo Progresso, una pequeña ciudad situada al borde de una carretera que atraviesa la región amazónica, confirmaron a EFE fuentes policiales.

Como parte de la operación, los tribunales ordenaron el bloqueo de 116 millones de reales (USD 23 millones), una estimación “mínima” del valor de los recursos naturales extraídos, así como la confiscación de 16 haciendas y 10.000 cabezas de ganado, según un comunicado de la Policía.

Durante los registros de las propiedades del empresario se confiscaron 300 gramos de oro bruto “probablemente” extraídos de minas ilegales, según declaró el comisario de Policía Manoel Neto a la cadena Globo.

El sospechoso y el grupo que supuestamente encabeza controlan 210 kilómetros cuadrados de tierras, superficie equivalente a la de una ciudad mediana, y una parte de las mismas bordea reservas indígenas y áreas de protección ambiental.

La investigación policial señaló que el “grupo criminal” vinculado al sospechoso registraba tierras de forma “fraudulenta” y en nombre de terceros, principalmente familiares, para luego talar su vegetación originaria y criar ganado.

De esta manera, los verdaderos responsables de la explotación de la tierra “se sentirían protegidos contra eventuales procesos criminales y administrativos”.

Antes de la detención, las propiedades del empresario ya habían sido objeto de seis embargos por parte del Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama) por presentar “irregularidades”.

Con información de Infobae