Ambos son señalados como operadores de alto rango del cártel. Montero Pinzón enfrenta cargos por narcoterrorismo y lavado de dinero, mientras Arredondo Pinzón es identificada como contadora de la organización.
Según las autoridades estadounidenses, la dupla participó durante más de una década en un esquema de fraude con tiempos compartidos en México. A través de centros de llamadas telefónicas, convencían a propietarios —en su mayoría estadounidenses— de realizar transferencias bancarias bajo falsas promesas de inversiones o reembolsos.
Arredondo Pinzón, nacida en 1990 en Puerto Vallarta (México), supervisaba las operaciones de esos centros y gestionaba las cuentas donde se recibían los fondos, que luego se blanqueaban en beneficio del CJNG. El fraude generó pérdidas de unos 350 millones de dólares a cerca de 6.000 víctimas entre 2019 y 2024.



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