El Instituto de Previsión Social (IPS) proyectó un presupuesto de G. 14 billones para el ejercicio fiscal 2027, lo que representa un aumento del 8% en comparación con el presupuesto vigente. En dólares, el monto asciende a aproximadamente USD 2.292 millones.

De ese total, el 49% se destinaría al fondo de jubilaciones, en tanto el 47% iría al fondo de salud y el 4% se destinará al área administrativa. Actualmente, la previsional cuenta con 1.674.000 asegurados, lo que representa cerca del 25% de la población total del país.

En el fondo de salud, el presupuesto pasaría de G. 6,3 billones a G. 6,7 billones, lo que se traduce en un incremento del 6%. Sin embargo, las autoridades señalaron que, para cubrir todas las necesidades del sistema, se requieren de cerca de G. 12 billones solo en el rubro sanitario.

Habrá más gastos administrativos

En el área administrativa, el presupuesto subiría de G. 467.000 millones a G. 529.000 millones, con un aumento del 13%. Este crecimiento se explica principalmente por los servicios no personales, el mantenimiento, informática y los contratos en ejecución, explicaron en la sesión del Consejo de Administración ayer martes.

Por otro lado, el Fondo de Jubilaciones alcanzaría los G. 6,9 billones, con un incremento cercano al 9% de acuerdo con la proyección de ejecución de los últimos cinco años, precisaron.

Las autoridades del seguro social señalaron que el presupuesto está condicionado a la verificación del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) antes de su presentación al Congreso Nacional. Aclararon además que la institución opera con una estructura financiera ajustada y que, desde hace varios años, registra un considerable déficit en el área de salud.

“Bicicleteada” de años impacta en sostenibilidad

Indicaron que el sistema enfrenta altos costos, entre ellos pagos mensuales a farmacéuticas, que derivaron en una “bicicleteada” que hoy impacta en la sostenibilidad del fondo. También mencionaron que el crecimiento de la red de servicios, hospitales y clínicas generó mayor cobertura, mejorando la calidad de atención para los asegurados, pero al mismo tiempo incrementó el nivel de gastos.

El desafío actual es hacer una reingeniería para adecuar los recursos a una demanda creciente, en un contexto donde los costos de la salud sobrepasan la capacidad financiera de la institución.