Britez detalló que, durante ese período, el precio en las góndolas alcanzó niveles elevados, mientras que en las fincas, los productores comercializaban el tomate a un rango de entre 7.000 y 8.000 guaraníes. Ante esta disparidad, el Consejo Nacional de Productores Frutihortícolas del Paraguay, en colaboración con el Ministerio de Agricultura, llevó a cabo un esfuerzo conjunto para abordar la situación.
En sus declaraciones, Britez explicó: “Para aclarar esto, hicimos un trabajo de coordinación con el Ministerio de Agricultura para ofrecer en una feria nuestros productos, es decir, una comercialización sin intermediación directa para el consumidor final. Desde ahí empezó a regularse los precios y modificarse el tema de elevación excesivo que hubo en esos días”.
Gracias a esta intervención coordinada, se logró estabilizar los precios del tomate, ofreciendo una alternativa directa al consumidor final y evitando la excesiva elevación de los costos que se había experimentado recientemente. El Consejo Nacional de Productores Frutihortícolas continuará monitoreando la situación para garantizar que los precios se mantengan en niveles justos y accesibles para la población.
“Ellos dicen que va subir, pero sería una irresponsabilidad tanto del productor y de las instituciones que controlan los productos. Ahí directamente no correspondería para el consumidor final”, dijo Abel Brrítez, refiriéndose al informe de los comerciantes del mercado, que decía que el precio del tomate llegaría a costar 35.000 el kilo.



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