Murillo, que era vicepresidenta de Nicaragua desde 2017, fue designada copresidenta desde febrero de 2025 a través de una reforma constitucional.

En el acto, el mandatario sandinista dijo que los opositores en el exilio andan «agazapados» y los acusó de querer ganar unas elecciones para enriquecerse.

«Pero que se olviden: Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder», enfatizó.

Anunció que van trabajar con la Asamblea Nacional (Parlamento), subordinada a la Presidencia, «y con las organizaciones correspondientes las leyes para que le pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata (dinero) que le den los yanquis (EE.UU.), no podrán».

A mediados de febrero de 2025, Nicaragua puso en vigor esa reforma profunda a la Constitución Política que transformó el Estado, eliminó el balance de poderes, y otorgó un poder total a Ortega y Murillo, y quien ha recibido críticas por la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos, el Parlamento Europeo y opositores nicaragüenses.

La enmienda amplió de cinco a seis años el periodo presidencial, estableció la figura de «copresidenta», que el Ejecutivo «coordine» los demás «órganos» del Estado, que dejan de llamarse poderes, y legalizó la apatridia.

Fuente: Agencia EFE