“El usuario de drogas cuando comienza a vender estupefacientes para sostener su consumo es porque no tiene dinero, de lo contrario no sería microtraficante. El problema del microtráfico no es solo consumo, sino de la pobreza y falta de oportunidades”, explicó el profesional.

Así también, señaló que cuando la SENAD entra a los bañados y asentamientos a detener a personas con pocas dosis, está haciendo una tarea que apunta al «eslabón más débil» o «el fusible». A veces toda una familia está en el negocio de la venta de drogas.

Por lo general, un joven que estuvo detenido por microtráfico, ya monta el negocio en su propio domicilio e involucra a la familia, por lo general.