La interrupción de este canal de atención ocurre en un momento especialmente delicado, marcado por la preocupación ciudadana ante los hechos de violencia extrema contra las mujeres registrados en el país.
El anuncio se conoció después del asesinato de Deisy Paola Giménez, de 22 años, quien perdió la vida tras recibir disparos de arma de fuego en plena vía pública, en la ciudad de Lambaré. De acuerdo con los antecedentes del caso, el principal sospechoso es su expareja.
La víctima regresaba a su vivienda luego de cumplir con su jornada laboral cuando fue atacada. El crimen volvió a poner en el centro del debate la violencia contra las mujeres y la necesidad de contar con mecanismos de protección y respuesta inmediata.
En este contexto, la suspensión temporal de la línea 137 genera cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta institucional ante situaciones de riesgo. Este servicio constituye uno de los canales de orientación para mujeres que necesitan información, contención y acompañamiento frente a hechos de violencia.
La falta de funcionamiento de la línea también plantea preocupación por las dificultades que podrían enfrentar las víctimas al intentar acceder a asistencia mediante este número, particularmente en situaciones que requieren una intervención urgente.
Hasta el momento del comunicado, el Ministerio de la Mujer no había establecido un plazo para la normalización del servicio ni precisado cuándo volvería a estar disponible para la ciudadanía.
La situación vuelve a colocar bajo atención la importancia de garantizar la continuidad de los mecanismos públicos de protección, especialmente cuando la violencia contra las mujeres representa una amenaza directa para su integridad y sus vidas.





