Galeano en su escrito de recusación, señaló la falta de objetividad de los fiscales, por “solicitar indebidamente” la prisión preventiva en contra de los mandatos constitucionales y legales, por ocultar pruebas, por trabar el ejercicio de la defensa y tener intereses políticos.
“En primer lugar se señala el absoluto desconocimiento del derecho de los agentes fiscales recusados, en el sentido de solicitar la prisión preventiva, en violación a las normas constitucionales, procesales y disposiciones de la Corte en ese sentido”, apuntó el legislador, que cuestiona el acta de imputación presentada por los fiscales en su contra.
La recusación de los fiscales sería una estrategia para sacarles a los mismos del proceso, por lo menos para la audiencia de imposición de medidas, y conseguir que participen de la diligencia fiscales que puedan allanarse a medidas menos gravosas que la prisión. Por ejemplo, un arresto domiciliario, en donde después la defensa podría trabajar en la solicitud de permiso de Erico, para que el mismo pueda asistir a la sesiones de la Cámara de Senadores.
Si se decreta la prisión del legislador, la situación se complica e incluso podría perder su banca o por lo menos el tiempo que esté en la cárcel, como ocurrió en su momento con el diputado colorado Ulises Quintana, quien fue privado de su libertad.
Prestarse o no a una maniobra, depende del fiscal general, Emiliano Rolón. Por eso, es muy importante a quienes fiscales designa como sustitutos de Corbeta y Pak. En pasillos del Ministerio Público incluso ya suenan algunos nombres, que podrían salir a favor de l parlamentario.
En la causa está de por medio, además de la solvencia económica del imputado, el poder político.



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