Dijo que hubo una amenaza que apareció durante el juicio que ni él sabe por qué metieron como prueba y señaló que eso salió del teléfono entregado por Camilo Soares. Refirió que él y otras gente involucrada tienen que explicar.

Recalcó que las personas que planearon este proceso en su contra buscaban “no solo matarme políticamente, sino también buscaban matarme físicamente, mandándome encerrado a Tacumbú”.

“Esta gente llegó a decir a mi esposa que tus hijos (cuando tenían 3 y 5 años), van a pasar su infancia en Tacumbú visitando los domingos a su papá. Fue un comportamiento mafioso, con todos los chiches”, contó.

Comentó que la defensa evalúa denunciar a los miembros del JEM por inacción.