Callizo y Garay fueron demorados luego de realizar una intervención frente a la vivienda de Cartes, ubicada sobre la avenida España casi General Garay, en Asunción. Según explicaron los protagonistas, la actividad tenía carácter pacífico y se desarrollaba sobre la vereda, sin que existieran motivos para que fueran privados de su libertad.
El episodio llegó al debate parlamentario, donde Esgaib sostuvo que el derecho constitucional a la manifestación no implica desconocer los derechos de terceros. Para justificar su postura, planteó qué haría cualquier ciudadano si dos personas se instalaran con peluches frente al acceso de su vivienda y utilizó el término "pelotudos" para referirse a Callizo y Garay.
Las expresiones del diputado cartista provocaron una inmediata reacción de legisladores opositores. Johanna Ortega cuestionó tanto la detención como los argumentos utilizados para defender el procedimiento y dirigió sus críticas hacia las autoridades responsables de la seguridad, mencionando al comandante de la Policía Nacional, César Silguero, y al ministro del Interior, Enrique Riera.
Ortega sostuvo que los manifestantes no tenían razones para terminar detenidos por realizar una protesta y rechazó el calificativo empleado por Esgaib. La legisladora respondió que, en todo caso, el cuestionamiento debía dirigirse hacia quienes ordenaron o ejecutaron la detención.
La diputada Rocío Vallejo también intervino y vinculó lo ocurrido con prácticas represivas registradas durante la dictadura de Alfredo Stroessner. Recordó episodios relacionados con la persecución de estudiantes y la incautación de materiales considerados prohibidos durante aquel régimen para cuestionar que una protesta protagonizada con peluches haya derivado en una intervención policial.
"El libro y el peluche hacen el mismo daño para la Policía", expresó Vallejo al establecer el paralelismo. La legisladora sostuvo que la actuación contra Callizo y Garay representa una afectación al derecho a expresar posiciones críticas y recordó que ambos participan actualmente de la competencia electoral municipal en Asunción.
Tras el procedimiento, Callizo y Garay fueron trasladados hasta la Comisaría 10ª Metropolitana. Desde allí, el concejal afirmó que la intervención que estaban realizando era pacífica y se desarrollaba sobre una vereda, a la que reivindicó como espacio público.
Callizo cuestionó además que la actuación policial se produjera precisamente frente a la residencia de Cartes y afirmó que fueron llevados a la dependencia policial "solamente por hacer una manifestación pacífica". También lanzó críticas contra el titular de la ANR, a quien acusó de comportarse como alguien que "se cree dueño del país".
La protesta consistió en la utilización de peluches frente a la vivienda del expresidente, una modalidad que los participantes presentaron como una expresión política pacífica. Sin embargo, la intervención terminó con ambos dirigentes trasladados a una comisaría y posteriormente abrió una discusión política sobre los límites de la actuación policial frente a las manifestaciones realizadas en espacios públicos.
El caso adquirió además una dimensión electoral debido a que Callizo y Garay son candidatos a la Junta Municipal de Asunción. El procedimiento y las posteriores declaraciones de Esgaib trasladaron así la controversia desde la avenida España hasta la Cámara de Diputados, donde oficialistas y opositores confrontaron sobre el derecho a la protesta y la respuesta de las fuerzas de seguridad.



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