Los cálculos renales, conocidos popularmente como "piedras en los riñones", pueden desarrollarse por una combinación de predisposición hereditaria, alteraciones en el metabolismo y factores vinculados al estilo de vida, explicó el urólogo Gustavo Codas durante una entrevista concedida a Radio Ñandutí. El especialista advirtió que esta afección puede derivar en un cólico renal, un cuadro de dolor intenso que con frecuencia se compara con el dolor del parto.

Codas señaló que existe un importante componente genético en la formación de los cálculos. Explicó que algunas personas presentan un desequilibrio en el organismo que favorece la aparición de pequeños cristales o "polvillo" en la orina, los cuales, con el paso del tiempo, se acumulan hasta formar piedras.

El especialista agregó que la alimentación también desempeña un papel importante. Una dieta rica en sal, proteínas animales y otros factores, sumados a una hidratación insuficiente, incrementan el riesgo de desarrollar esta enfermedad, especialmente en personas con antecedentes familiares.

Según explicó, el momento más crítico ocurre cuando el cálculo abandona el riñón y queda atrapado en el uréter, el conducto que transporta la orina hacia la vejiga. La obstrucción provoca un cólico renal, caracterizado por un dolor repentino y extremadamente intenso en la zona lumbar, que puede irradiarse hacia el abdomen o la ingle y estar acompañado de náuseas, vómitos o sangre en la orina.

Codas recomendó consultar de inmediato ante un dolor de estas características, ya que algunos cálculos pueden expulsarse de manera espontánea, mientras que otros requieren tratamiento médico o procedimientos especializados para evitar complicaciones.

El urólogo también enfatizó la importancia de la prevención mediante una adecuada hidratación, una alimentación equilibrada y controles médicos en personas con antecedentes familiares, ya que quienes han padecido cálculos renales tienen mayor probabilidad de volver a desarrollarlos.