La Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap), presidida por Natalicio Chase, no soluciona los graves problemas de caños rotos, la falta de agua y de alcantarillado sanitario en los barrios de la capital, pero infla en su primer año de gestión el plantel de recursos humanos con alrededor de 150 personas más. Todas son recomendadas de políticos y de jefes de la misma empresa del Estado, según fuentes cercanas a la institución.

Essap ni siquiera convoca a concurso de méritos para dar oportunidad a todos los paraguayos tal como establecen la Ley 1626 “De la Función Pública” y la Constitución Nacional, con el argumento de que se trata de una sociedad anónima.

Al menos eso fue lo que dijo su gerente general Carlos A. López.

Basta con que los políticos y altos jefes de la aguatera presenten los currículos de sus recomendados para que los apruebe el directorio integrado por Natalicio Chase, presidente; Hugo Medina y Miguel Quinto Vera, vicepresidente primero y segundo, respectivamente.

Una de las últimas contratadas este diciembre, con un salario de G. 3.800.000, es Larissa Aguilar Román (21), según la Res. Nº 2, acta 1292. Es la hija del gerente de Agua no Contabilizada de la Essap, Gustavo Aguilar.

Aguilar Román figura en la lista de candidatos como miembro titular de la seccional colorada de Ñemby Nº 367, por Honor Colorado (de Horacio Cartes) según planilla del Tribunal Electoral Partidario.

Los parientes políticos también son beneficiados. Es el caso de Rubén Darío “Cheli” Romero Paredes (29), nombrado con un salario de G. 6.337.000. Ingresó mediante su suegro, el síndico de la estatal, Severo Alarcón. Otro aventajado es César Damián De León (28), hijo del jefe de asentamientos urbanos César Wilfrido De León, con un salario de G. 5.200.000, incluido todos los beneficios. Pero según su padre fue nombrado hace cuatro años.

Essap tiene actualmente alrededor de 2.100 funcionarios para atender a 330.000 usuarios.

Sindicalistas, callados

En la aguatera hay siete sindicatos, pero ninguno realizó aún una sola denuncia este año. Una de las formas de acallar a los dirigentes es nombrando a sus hijos, esposas, o subiéndoles el salario.

Este es el caso de Víctor Ocampos Fleitas del Sindicato Nacional Auténtico de Essap (Sinatrae), quien hace cuatro años consiguió que incorporen su hijo Víctor Ocampos Noguera. Hasta agosto del año pasado Ocampos Fleitas ganaba G. 8 millones y hoy G. 16.000.000. Cuando le preguntamos sobre su hijo, el viernes último, respondió que luego de la publicación exigirá su derecho a réplica.