Para el considerado como uno de los mejores porteros de la historia, el Estado, por medio del Poder Judicial vulneró el artículo 13, 8 y 25 en relación con los artículos 2.2 y 1.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Por la utilización de los tipos penales de difamación, calumnia e injurias para acallar las voces críticas denunciantes de corrupción que son de interés social, general y Sudamericano.

“Las expresiones críticas vertidas por Chilavert, fueron referentes a corrupción e iniquidades, en la CONMEBOL (CONFEDERACIÓN SUDAMERICANA DE FUTBOL) Presidido por el Sr. Alejandro Domínguez, persona pública indudablemente que genera intereses social a nivel SUDAMERICANO y por tanto deberían estar más expuestos y no menos expuesto a las críticas que se realizan en el ejercicio de la libertad de expresión y de opinión”, expresa parte del documento.

Además de lo referente a la libertad de expresión, Chilavert considera que su proceso estuvo viciado con la inclusión de pruebas obtenidas de manera ilegal, como, fondos de pantalla, autenticados por una escribana, “no idónea en temas informáticos, sin pericias técnicas para ese efecto entre otras trasgresiones al as garantías judiciales”

“Sostiene, que Paraguay  ha incumplido su rol de garante de respetar los derechos y libertades reconocidos en la Convención y a garantizar su libre y pleno ejercicio. El Estado, tiene plazo de hasta cuatro meses para realizar sus observaciones.”

Antecedentes

La Sala Penal de la Corte dejó firme la condena de un año de cárcel con suspensión, por difamación, calumnia e injuria para el excapitán de la Selección, José Luis Chilavert, por tratar de corrupto a Alejandro Domínguez, titular de la Conmebol. 

El fallo incluyó la prohibición de salida del país y de cambiar de domicilio, así como la obligación de firmar el libro de comparecencia cada tres meses.

La querella se inicia cuando Chilavert acusó a Domínguez de corrupción a través de su cuenta de Twitter. Durante el juicio se presentaron unos trece tuits como pruebas.

Durante la sentencia, el juez señaló que hay una fina línea entre la información y una opinión dentro del derecho de expresión y lo que es una acusación. El magistrado dio lectura a los tuits y explicó que algunas expresiones buscaban «someterle al escarnio a una persona».

Una de las declaraciones en contra de la gestión de la máxima autoridad del fútbol sudamericano la hizo el 11 de mayo del 2020. En un tuit lo calificó de “vergüenza mundial”.

El Observador