Tras la conclusión del conflicto armado, fijó su residencia y desarrollo familiar entre las localidades de Itakyry y San Alberto, en el norte altoparanaense, convirtiéndose con el paso de los años en una figura de consulta obligada para historiadores, contingentes militares, delegaciones escolares y periodistas de todo el país.
En sus continuos relatos con los visitantes, don Juan Bautista solía rememorar con nitidez las extremas privaciones padecidas en el frente de batalla, destacando la desesperante escasez de agua dulce en el suelo chaqueño como una de las pruebas más severas. El héroe recordaba que, encontrándose al borde de la muerte por deshidratación, logró hallar de forma milagrosa una reserva del líquido vital que le permitió sobrevivir, así como la inmensa conmoción colectiva e incontrolable llanto de alegría que se vivió en las trincheras al confirmarse la firma del protocolo de paz.
Al conocerse la noticia de su deceso, los mandos de la 3.ª División de Infantería «Carandayty» emitieron un comunicado oficial expresando su profundo pesar y rindiendo honores a la memoria del excombatiente. Desde el ámbito institucional militar resaltaron la abnegación, el patriotismo y la perseverancia de Cantero Silva, disponiendo el acompañamiento correspondiente para las honras fúnebres que se desarrollan en su domicilio del distrito de Itakyry.
Don Juan Bautista Cantero Silva deja una extensa descendencia compuesta por 11 hijos y decenas de nietos y bisnietos, con quienes compartió sus últimos años rodeado del afecto familiar y el reconocimiento de su comunidad. Su partida física ocurre a muy pocos días de la conmemoración de los 94 años de la Batalla de Boquerón, fecha mítica dentro de la efeméride bélica nacional. Con el fallecimiento del veterano altoparanaense, la nómina de excombatientes vivos de la Guerra del Chaco en el Paraguay se reduce a un solo sobreviviente: don Canuto González, radicado en la ciudad de Luque.



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