El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que los bombardeos se iniciaron alrededor de las 12:30 p.m. hora del Este (aproximadamente 18:30 GMT), involucrando más de 20 aeronaves —incluyendo F-15E Strike Eagles, A-10 Thunderbolt II, AC-130J, MQ-9 Reaper y F-16 jordanas— y más de 90 municiones de precisión.
Los ataques apuntaron a al menos 35 ubicaciones, enfocándose en infraestructura, depósitos de armas, centros de mando y sitios logísticos del grupo yihadista en regiones centrales y orientales de Siria.
La operación representa una continuación y escalada de la campaña iniciada el 19 de diciembre de 2025, ordenada directamente por el presidente Donald Trump, en respuesta directa al atentado del 13 de diciembre en Palmyra.
En ese incidente, un atacante solitario —identificado por CENTCOM como un pistolero afiliado a ISIS— emboscó a una patrulla conjunta estadounidense y siria durante un «key leader engagement», matando a dos soldados del Ejército de EE.UU. (Sgt. Edgar Brian Torres-Tovar y Sgt. William Nathaniel Howard, ambos de la Guardia Nacional de Iowa) y a un intérprete civil estadounidense, Ayad Mansoor Sakat. Tres soldados más resultaron heridos.
CENTCOM reiteró en su comunicado que los ataques buscan «neutralizar la capacidad operativa de ISIS, prevenir futuros atentados contra personal estadounidense y fuerzas aliadas, y erradicar la amenaza del terrorismo islámico».
El mensaje concluyó con una advertencia firme: «Si atacan a nuestros combatientes, los encontraremos y eliminaremos donde sea que intenten escapar de la justicia».
La operación inicial de diciembre golpeó más de 70 objetivos con más de 100 municiones de precisión, y desde entonces se han realizado al menos 10 misiones adicionales que resultaron en la muerte o detención de alrededor de 23 operativos de ISIS.
El nombre «Hawkeye Strike» rinde homenaje al origen iowense («Hawkeye State») de los soldados caídos.
Esta escalada se produce en un contexto de cooperación creciente entre EE.UU. y el nuevo gobierno sirio liderado por Ahmed al-Sharaa, quien ha respaldado públicamente las acciones contra ISIS y se unió formalmente a la coalición global contra el grupo.
Jordania participó activamente con sus F-16, y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) elogiaron los ataques como un factor decisivo para evitar la reagrupación de células yihadistas.El presidente Trump ha calificado las acciones como «muy exitosas» y ha reiterado su estrategia de «paz a través de la fuerza», advirtiendo que cualquier ataque contra estadounidenses será respondido con dureza.
El secretario de Defensa Pete Hegseth describió la operación como «una declaración de venganza», no el inicio de una nueva guerra.
Con alrededor de 1.000 tropas estadounidenses desplegadas principalmente en el este de Siria para misiones de contraterrorismo, los ataques subrayan el compromiso de la administración Trump por mantener la presión sobre los remanentes de ISIS —estimados en 1.500 a 3.000 militantes activos— pese a la derrota territorial del grupo en 2019.
No se reportaron bajas civiles inmediatas, aunque grupos de monitoreo como el Observatorio Sirio de Derechos Humanos siguen verificando impactos en zonas desérticas como Deir ez-Zor y Raqqa.



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