La acusación detalla que Marcio Ariel Sánchez Giménez alias “Aguacate” – ajusticiado durante la noche del jueves – se inició como miembro de organizaciones traficantes de drogas, como guardia privado del fallecido narcotraficante Jorge Rafaat Toumani, cuya influencia se encontraba en la zona fronteriza de Pedro Juan Caballero – Ponta Porã.

Posterior a la muerte de su Rafaat en junio 2.016, “Aguacate” reunió y encabezó a un grupo de sicarios que se dedicaba a asesinatos a cambio de la obtención de réditos económicos, cuya “empresa” habría contado con el apoyo de personas vinculadas familiarmente a él como personas de su confianza, quienes cuentan con procesos formales abiertos por Homicidio Doloso, Lesión Grave, Asociación Criminal y Violación a la Ley de Armas, específicamente en el marco de la causa “Juarez Da Silva y otros s/ Homicidio Doloso y otros”.

Esta organización le permitió a Sánchez obtener importantes sumas de dinero por parte de facciones criminales de importante influencia en la Zona Norte del País, como el Primer Comando da Capital (PCC), Sergio de Arrúa Quintiliano Neto alias Minotauro” y el Clan Mota.

Según las investigaciones basadas en información oficial del gobierno de Brasil, existe un vínculo criminal entre Antonio Joaquim Da Mota y Antonio Joaquim Goncalves da Mota, con facciones criminales trasnacionales ligadas a Giovanni Barbosa da Silva, Wesslley Neres Dos Santos, Marcio Sánchez “Aguacate”, Sergio de Arrua Quintiliano Neto como así también, con Alexandre Rodrigues Gomes, todos ellos con antecedentes relacionados al Primer Comando Capital (PCC).

Las ganancias obtenidas por los crímenes habrían sido destinadas principalmente para la compra de rodados, inmuebles, inversiones en armas, joyas, animales y en comercios con apariencia legal. Los bienes e inversiones a los que accedió, Marcio Ariel Sánchez Giménez, fueron adquiridos de manera directa por él y en otros casos, por personas de su confianza pero cuyo usufructo lo estaría realizando él junto a su grupo criminal.

Gudelia Vargas Armoa, es la principal persona cuya conducta está destinada a la colaboración con su esposo “Aguacate”, con quien tuvo dos hijos, para la ocultación de los bienes e inversiones obtenidas con el dinero sucio, ya que ninguno registró empleos lícitos o conocidos hasta el 2.016.

VIDA DE COMERCIANTE

En junio de 2016 Vargas Armoa formalizó su inscripción como pequeño contribuyente en el sistema tributario además de comenzar a realizar compras de bienes e inversiones; vinculó un comercio con nombre de fantasía Rilsi Bazar. Consecuentemente, se inscribió del 2.017 al 2.019 como comerciante bajo el rubro comercio al por menor de productos en comercios no especializados.

Desde el 22 de julio de 2.019 declaró como rubro de ingreso el comercio al por menor de productos textiles, prendas de vestir y calzados en puestos de venta y mercados y desde el 05 de octubre de 2.020, habría declarado dedicarse a otras producciones de ganados vacunos como así también dentro del rubro de actividades inmobiliarias realizadas con bienes propios o arrendados.

Por último, declaró en el mes de febrero de 2.021 ingresos que supuestamente le generaría el comercio al por menor en hipermercados y supermercados. Estas supuestas actividades declaradas por Gudelia Vargas Armoa, las realizó para simular sus supuestos ingresos y ocultar el conocimiento real del origen de todos sus bienes y en consecuencia, que la misma pudiera realizar varias compras e inversiones como gastos superfluos de la familia Sánchez Vargas.

EL DINERO QUE MOVÍA

Desde su inscripción como contribuyente registró mayores egresos que ingresos; en el referido periodo de tiempo sus egresos por lo general rondaban los G 100.000.000 a 480.000.000 y sus ingresos rondaban entre los G 100.000.000 a G 470.000.000, siempre sobrepasando sus egresos en relación a sus ingresos.

En el ejercicio fiscal cerrado 2.021 señaló que supuestamente obtuvo ingresos por valor aproximado de G 2.455.811.502, en tanto que sus egresos, supuestamente habrían sido de G. 2.552.972.192; lo que en relación a los 5 años anteriores resulta ampliamente diferente y no tendría un respaldo económico y financiero lógico.

Vargas Armoa, con los ingresos obtenidos de fuentes ilícitas de su pareja, adquirió costosos rodados a partir del 2.019, como un Toyota Fortuner, año 2.018, un Furgón de la marca JMC, modelo 2.021, además de cinco propiedades que las registró a nombre de sus familiares y los de su pareja.

Los análisis de sus movimientos comerciales determinan que desde el 2.016 a 2.022, Gudelia Vargas simuló ingresos por valor de G 4.737.321.970 para así, obtener bienes que los financió con el fruto de las actividades criminales que realiza su pareja sentimental Sánchez Giménez.