Tras conocerse que Lucho Zacarías sería el nuevo director general paraguayo de la Itaipu, funcionarios y políticos, hasta hace poco furiosos abdistas, ahora buscan congraciarse con el gobierno entrante e inician un fuerte lobby para buscar mantenerse en sus puestos en la Itaipu, incluso con diferencias notorias entre antiguos aliados, que hoy se vuelven enemigos ocasionales en la búsqueda de mantener el zoquete.

Uno de los casos más palpables es el del exsuperintendente de turismo de la entidad, Juan Manuel Azuaga, quien fue cambiado hace algunas semanas por Miguel Mendoza. El mismo había sido jefe de campaña del hernandariense Freddy Chamorro en las últimas elecciones municipales, y en esta ocasión trabajó por el oficialismo durante las internas coloradas para la Presidencia de la República, apoyando nuevamente a Chamorro, esta vez para la Cámara de Diputados.

Como el mismo quedó muy relegado en la lista, pasó a trabajar para la campaña de Luis González Vaesken, formando parte del equipo de Fuerza Republicana, operando muy de cerca con el expulsado dirigente de la ANR, Gerardo Soria, “jefe de escritorio” en la binacional.

Inexplicablemente, en los últimos días, Azuaga inició una serie de movidas de modo a presentarse como “perseguido” por el abdismo, a pesar de haber trabajado intensamente en dicho sector. En ese aspecto, una de las primeras situaciones utilizadas por el mismo fue su cambio en la superintendencia de turismo, presentando esta situación, considerada normal dentro de la entidad, como presunta “persecución”. No obstante, sus “denuncias” serían una mera simulación oportunista, para así transmitir una falsa imagen y tratar de persuadir al nuevo director general y al presidente electo Santiago Peña, de ser “salvado” y no perder el jugoso zoquete que tiene dentro de la binacional.

Cabe mencionar que la labor de Azuaga fue muy cuestionada y además se ve salpicado por denuncias de manipulación del concurso para nuevos funcionarios de la entidad, donde habría movido sus contactos para que su hijo, Juan Manuel Azuaga (Junior), logre ingresar oficialmente en la entidad, a través de un concurso totalmente amañado y manipulado en favor de parientes de funcionarios de la Itaipu.

En ese sentido, sugestivamente el Instituto Técnico Superior, Fundación Ambiental (Funam), que tenía como presidente al exsuperintendente de Turismo de Itaipu dictó en marzo y abril de este año los diplomados: “Guardabosques” y “Gestión y manejo de áreas naturales protegidas”; estudios requeridos para la vacante en la que busca posicionarse su hijo, quien por supuesto posee ambos diplomados, por lo que es uno de los “mejor calificados” para ocupar el puesto.

Juan Manuel Azuaga también fue cuestionado por el manejo poco transparente del dinero utilizado en una gran fiesta de San Juan organizada por la entidad, realizada en la Costanera de Hernandarias, pero se desconoce absolutamente el destino del dinero recaudado en dicha actividad. Pese a estos nefastos antecedentes, Azuaga está moviendo los hilos, distanciándose de su otrora amigo Gerardo Soria y el abdismo en general, de modo a victimizarse y poder aparecer como “perseguido”, para así seguir prendido al zoquete y obtener otro para su hijo, quien está a punto de ser confirmado en el cargo.