-Cuando salió usted del juicio habló de una justicia de mierda o unos jueces de mierda…
“Una justicia de mierda la que tenemos en este país. Tenemos que venir a humillarnos como padres. Tenemos que estar sufriendo en nuestra casa el duelo de nuestra hija por culpa de ambas irresponsables y encima los jueces le regalan dos años, le bajan la pena. Eso me parece una vergüenza y todo el Paraguay se dio cuenta de lo que hicieron, no ellos ahí arriba. Es una vergüenza”.
-Y sin embargo, nada ocurrió con los jueces. Ustedes tampoco presentaron una denuncia. Tampoco actuó el Jurado de Enjuiciamiento con relación a este caso.
“No. Esperamos que el Jurado de Enjuiciamiento tome medidas en el asunto, porque nosotros ya no sabemos qué hacer, como padres estamos acá, tenemos que venir todos los días a pedir justicia encadenándonos y ahora vamos a ver qué sucede más adelante”.
-¿Ustedes creen que hubo una mano negra externa al Poder Judicial que habrá influido o injerenciado para reducir esta condena?
“Eso es lo que creemos, eso es lo que dan a entender, que alguien actuó en contra nuestra y a favor de ambas asesinas”.
-O sea, hubo una mano negra que le manejó entonces a los jueces.
“Es evidente eso”.
-¿Cómo ve usted el Poder Judicial?, ¿qué espera? que los jueces actúen de acuerdo a la Constitución y a las leyes.
“Esperamos desde un principio que los jueces actúen a favor nuestro, como ciudadanos, en forma responsable. Ellos son los que debían de haber protegido la vida del ciudadano, en este caso de mi hija, y ellos agarran y le favorecen a ambas profesionales, o sea, evidente que acá sucedió algo, por eso y todo el mundo sabe, menos ellos”.
-¿Podría dejar un mensaje a los ciudadanos?
“Nosotros estamos luchando acá porque se haga justicia por nuestra hija. Creemos que vamos a seguir en la lucha y dejar un precedente también de que, luchando, a lo mejor y si es que tenemos un buen resultado, ese va a ser el efecto que causa la ciudadanía. No debemos dejar impunes estas situaciones de injusticia en nuestro país, bajo ningún respecto, sea el caso que sea. En nuestro caso, nos tocó la negligencia; si es por nosotros desearíamos que esta pena sea elevada a la máxima, no sé 20, 30 o 40 años si es posible, pero qué, la justicia nos da 5 años y ahora le regalan 2 años como para que se vayan a su casa a pensar en lo que hicieron. Totalmente desubicados los jueces respecto a nuestro caso”.
El Observador



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