Estados Unidos e Israel. «Hoy estamos en guerra contra el enemigo sionista y Estados Unidos en cuatro frentes: económico, cognitivo, militar y terrorista», declaró este domingo el presidente del parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf.

La República Islámica se encuentra en alerta desde hace semanas ante las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de volver a atacar el país. Inicialmente la advertencia de Washington iba contra la intención de Teherán de reconstruir su arsenal militar tras la guerra contra Israel en junio, en la que EEUU intervino atacando instalaciones nucleares del país.

Ahora Trump ha dado un paso más y amenaza con intervenir en el país si Teherán sigue reprimiendo con fuerza las protestas por la carestía económica, que han derivado en grandes movilizaciones antigubernamentales. «Irán busca la libertad, quizás como nunca antes. ¡Estados Unidos está listo para ayudar!, declaró anoche Trump en sus redes sociales.

Anticipándose a la posible agresión, Qalibaf advirtió que cualquier intervención estadounidense se enfrentaría a una respuesta por parte de Irán, incluso mediante un ataque preventivo si el régimen se siente amenazado.

«En el marco de la legítima defensa, no nos limitamos a reaccionar tras la acción y actuaremos en función de las señales objetivas de amenaza. Les pedimos a Trump y a sus aliados en la región que no calculen mal», aseveró. «Si Estados Unidos lanza un ataque militar, tanto los territorios ocupados como las bases militares y marítimas estadounidenses serán objetivos legítimos para nosotros», añadió. El presidente del parlamento remarcó que Israel también será considerado un «objetivo legítimo».

Las declaraciones de Qalibaf se produjeron horas después de que varios medios estadounidenses publicaron que Trump había solicitado información sobre las opciones de ataques militares en Irán en reuniones que el Wall Street Journal calificó de «conversaciones preliminares».

Durante la jornada del sábado miles de iraníes volvieron a manifestarse en decenas de ciudades del país, pese a la creciente represión de las autoridades, que han desplegado a la policía, el ejército y a la Guardia Revolucionaria -un cuerpo de élite- para frenar las movilizaciones.

El bloqueo de las telecomunicaciones impide conocer la magnitud y la dirección que están adquiriendo las protestas, además de dificultar el trabajo de las organizaciones que trabajan sobre el terreno para documentar las violaciones de derechos humanos. La BBC Persa verificó que 70 cadáveres fueron trasladados al Hospital Poursina de la ciudad de Rasht, en el noroeste de Teherán, el viernes por la noche.