El abogado Nelson López, quien representa al procesado líder religioso, señaló que la declaración se ha ceñido exclusivamente a los elementos que figuran en el acta a imputación, que a criterio del profesional no expone indicios claros sobre su cliente, aclarando que no tiene ninguna participación en le hecho que se piensa que pudo haber tenido, en la imputación no está muy clara la relación de hechos”

“Como acto final ha solicitado su libertad analizando objetivamente y base al análisis que se compare con el informe de la la Unidad de Inteligencia Sensible (SIU) de la SENAD, en el que se verifica que no tiene vinculación con actividades criminales, solo se ha limitado a ejercer actividad pastoral en Curuguaty y no puede ser hecho punible porque existe la libertad religiosa”, afirma López .

Agrega que no existe motivo para que siga privado de su libertad, y “tampoco puede ser objeto de persecución penal si no ha cometido algún hecho predeterminado en nuestra legislación y que sea castigado penalmente”

Antecedentes

Está imputado por Está procesado por asociación criminal para el narcotráfico (Art. 42) y por obtener beneficios del narcotráfico (44), ambos de la ley 1340, en calidad de autor.

Formó parte de la organización criminal junto con sus hermanos Miguel y Conrado Insfran, en la que cumplió la función de asegurarles los disfrutes de los beneficios de índoles económicos que los citados obtuvieron como producto de la actividad del tráfico internacional de drogas, la cual fue realizada conjuntamente con Sebastián Marset, durante el periodo de tiempo comprendido entre inicio del año 2020 y transcurso del año 2021.

Dicho cargo la ejecutó mediante la empresa denominada Agroganadera e Industrial Nuevo Horizonte S.A., la cual, si bien documentalmente fue constituida el 16 de mayo de 2017, junto con su hermana Yolanda Ignacia Insfran Galeano, con un capital social de G 13.000.000.000, que en realidad es propiedad de Miguel Ángel Insfran Galeano, quien, en el mencionado periodo de tiempo, precisamente utilizó esta firma comercial, a fin de adquirir cabezas de ganados con el dinero proveniente de la actividad ilícita que realizaba junto con su hermano Conrado, sin despertar sospecha alguna, ya que los que ejercían la representación legal de la citada sociedad son sus hermanos José y Yolanda, quienes, en cumplimiento a sus roles dentro del núcleo criminal, intervenían para aparentar que las compras que se realizaban, a nombre de la referida empresa, eran genuinas y, de tal manera, obstaculizaban el conocimiento acerca del origen del dinero utilizado para el efecto.

El Observador