Una historia familiar se convirtió en una escena poco habitual dentro de la Policía Nacional. En el departamento de San Pedro, una joven oficial asumió la jefatura de una subcomisaría que hasta ahora estaba a cargo de su padre, quien se prepara para pasar a retiro después de tres décadas de servicio.

La protagonista es Jessica Joana David Medina, de 27 años, quien fue designada como jefa de la Subcomisaría 18 de la colonia San Ramón, ubicada en el distrito de Guayaibí. Su antecesor es el suboficial superior Víctor David Godoy, de 51 años, quien culminó su carrera policial con el grado más alto de la escala de suboficiales.

La particularidad del caso va más allá del vínculo familiar. Jessica decidió ingresar a la Academia de Policía inspirada en la admiración que siempre sintió por su padre y siguió sus pasos hasta convertirse en oficial ayudante, uno de los primeros grados de la escala de oficiales.

Durante años, Godoy alentó a su hija a seguir la carrera policial. Ahora, mientras se acerca el final de su propia trayectoria profesional, le entrega el cargo a quien encontró en su ejemplo la motivación para vestir el mismo uniforme.

Pero el momento más llamativo llegó durante el acto de traspaso de mando. Aunque frente a frente estaban un padre y su hija, dentro de la institución sus rangos establecen una relación jerárquica distinta: Jessica, como oficial, ocupa una posición superior a la de su padre, que pertenece a la escala de suboficiales.

Por eso, en cumplimiento de las normas y la disciplina policial, Víctor tuvo que cuadrarse ante Jessica durante la ceremonia.

Así, el suboficial superior se despidió de la jefatura y su hija tomó la posta. Una escena en la que se cruzaron dos historias: la de un policía que completó 30 años de servicio y la de una joven oficial que comienza a construir su propio camino en la institución, siguiendo los pasos de quien fue su principal inspiración.