El fiscal Néstor Coronel, en declaraciones a la prensa, trató de justificar su postura, muy distinta a las de sus colegas que habían solicitado la prisión de Erico Galeano. Es llamativo, como en tan pocas horas el agente del Ministerio Publico se interiorizó de la causa, o por lo menos eso quiso hacer notar en las notas concedidas a los periodistas acreditados en el Poder Judicial.
Pero su designación en la causa forma parte de la maniobra, con consentimiento de Emiliano Rolón Fernández y la participación de la fiscal adjunta Anticorrupción, Soledad Machuca, investigada por el Jurado de Enjuiciamiento por votar en las internas del Partido Colorado.
El cambio de postura con relación a Erico desacredita la imagen del Ministerio Publico, imagen que Rolón prometió cambiar, pero que ayer demostró que es más de los mismo. Es decir, la institución que encabeza va a seguir sometido al poder político, que llamativamente unos días antes aprobó una ampliación al Ministerio Público.
Si fiscales creíbles, como Corbeta o Pak son recusados, tienen que ser sustituidos por otros agentes creíbles como ellos, no por otros pusilánimes que hacen lo que les indica el fiscal general de turno o los gobernantes de turno. Funcionarios como estos no se necesitan en la institución, que según la Constitución, representa a la sociedad, pero que en la práctica se colocan al lado de involucrados en tráfico de drogas, lavado de dinero y otros crímenes.
El juez
El juez Gustavo Amarilla estaba muy nervioso cuando salió a explicar a la prensa la resolución que benefició a Erico Galeano y dijo que exclusivamente se guió por la postura del fiscal, queriendo lavarse las manos de esta manera. Sin embargo, él es el responsable de las decisiones jurisdiccionales. Podría apartarse de la postura de Coronel, pero adoptó la posición más cómoda que es escudarse en lo que señala el Ministerio Público.



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