-Hablando también de funcionamientos, de situaciones deplorables, quiero consultarte ¿cómo ves el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados?

“Yo creo que es una de las instituciones que más pronto perdió credibilidad y tiene una desconfianza enorme, no sé exactamente cuándo empezó, pero sé que empezó hace mucho tiempo el derrumbe de credibilidad, porque las cuestiones de por qué se integra como se integra, no me refiero al mandato constitucional, me refiero a la elección, porque ciertas personas van al Jurado sabiendo que es un lugar que requiere conocimiento técnico porque se analizan causas y se analizan gestiones de fiscales y de jueces. Es decir, uno tiene que conocer muy bien eso, en lo Civil, en lo Penal, diferentes ámbitos, tiene que conocer. Entonces, alguien que no conoce no puede integrar el Jurado, y sí la Constitución le da a las cámaras del Congreso la posibilidad de elegir, claro que sí, pero la idea es que tengan idoneidad, porque si no al momento de analizar las causas los resultados serán como los que estamos viendo y después como que eso ya se fue aflojando y después ya pasó a los abogados y las elecciones de abogados se convirtieron en elecciones de internas coloradas y liberales, entonces se repite el modelo y ya hay mayoría de personas que no tienen idoneidad”.

-Y en este momento, ¿vos crees que hay una mayoría entonces, el Jurado está integrado por una mayoría de miembros que carece de idoneidad para ocupar ese cargo?

“Si porque la transmisión nos muestra eso, uno ve la transmisión y uno observa que hay miembros que leen, que no entienden lo que leen, no está relacionado con lo que ellos estaban discutiendo y el último ejemplo fue muy duro, escuchar al ministro de Corte César Garay y al ministro de Corte Martínez Simón, hacer una alegato, un fundamento del voto del por qué eran elementos suficientes para destituir, que fue un argumento jurídico y lógico, categórico y que después termine en un apercibimiento; uno no puede pensar otra cosa. Los dos miembros que tienen mayor conocimiento técnico son preopinantes y son desoídos, pero no solamente son desoídos, sino que sus argumentos tampoco son contrariados, porque vos podés decir “yo no estoy de acuerdo con lo que dice el ministro Martínez Simón”, pero vos tenés que decir por qué, vos no podes plantear cualquier argumento y olvidarte lo que dijo el preopinante, que muestra también la falta de conocimiento en el manejo de un Órgano Colegiado”.

“Yo no sé cómo se va a solucionar eso, no creo que se pueda solucionar porque creo que ya tiene una línea de actuación desde esos sectores que dijimos, ya no tienen intenciones de cambiar, porque les va bien así y utiliza esa herramienta para controlar ciertas protecciones y ciertos castigos”.

El Observador