Sobre la denuncia, Kriskovich manifestó durante su audiencia pública que en el 2011 “ya tenía 12 años de antigüedad cuando fui designado embajador, ya tenía estabilidad y permanencia; el estatuto y reglamento de la Universidad Católica establece que para formar parte del staff docente, la exigencia es que sea presencial, pero además establece una serie de actividades no solo el trabajo en aula, sino tareas de extensión e investigación”.
En ese sentido, aseguró que trabajó en todo el proceso de reforma de la malla curricular, además trabajó en nuevas ediciones del libro Curso Lógica del Derecho, entre otras actividades que lo mantenían activo como docente.
“No cabe dudas, dentro del ámbito docente se asume que nunca perdí la calidad de profesor de la Universidad Católica, inclusive en ese periodo me candidatas para cargos que no acepté”, complementó.
Dijo además que durante esos años como diplomático en la Santa Sede, vino al país y tuvo actividades públicas referentes a la casa de estudios, como la presentación del libro citado. “Nunca estuve desconectado de la Universidad Católica. No ha existido ninguna declaración falsa en esos documentos, sino que es totalmente acorde con la verdad”, finalizó.
La denuncia fue formulada penalmente, tanto contra Kriskovich como contra el Consejero César Rufinelli, en la cual se alega que Rufinelli expidió documentación a favor de Kriskovich para que el mismo pueda presentar a favor de su candidatura ante el Consejo. Específicamente, certificó que el postulante ejercía la docencia, cuando es de público conocimiento que el mismo era embajador ante la Santa Sede.



COMENTARIOS