Pese a las constantes provocaciones, el ariete del Real Madrid esbozaba una enorme sonrisa cada vez que los paraguayos lo encaraban, aunque lo que sucedió al final pudo encender todavía más los ánimos.
Luego de que se escuchó el silbatazo, Mbappé levantó los brazos y se dirigió a la tribuna a escasos metros del portero Orlando Gill, quien tenía un esférico en su poder en ese momento y se lo arrojó a la espalda del astro francés.
“Le quería saludar, nada más felicitarlo, creo que se agrandó y no me dio bola. En momentos de calentura cualquier cosa puede pasar, no pensaba tirar la pelota, pero ya con más calma ahora asimilo… Nada, le quería felicitar. No me dijo nada, no me miró, ni un gesto, sólo se reía… Si es así, bueno”, explicó Gill ante los medios.
El juego pudo haber terminado de la peor forma su Kylian hubiera reaccionado, pero decidió hacer caso omiso, seguir con lo suyo, mientras que en el medio campo futbolistas de ambas selecciones comenzaron a empujarse y reclamarse.
Los guaraníes, ya con la eliminación a cuestas, intentaban provocar a los jugadores franceses para que alguno terminara expulsado, pero el plan no les funcionó, ya que de inmediato los elementos de la banca intervinieron para que el asunto no escalara. En buena medida, ayudó que Mbappé mantuvo la calma tras haber recibido el balonazo en la espalda.



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