La detección de la carga se logró mediante la inspección con canes detectores de drogas y equipos de control aeroportuario. Ante los indicios de irregularidades, las autoridades dispusieron la retención de la encomienda y su posterior traslado al Palacio de Justicia para el procedimiento de apertura formal, el cual se llevó a cabo en presencia del juez penal de garantías Osmar Legal y la fiscal Victoria Mayor.
Tras la apertura de las 12 estructuras metálicas que simulaban ser baterías de superpotencia, los intervinientes hallaron en su interior un total de 102 kilos con 750 gramos de marihuana de alta calidad. Los análisis técnicos confirmaron una elevada concentración de tetrahidrocannabinol (THC), correspondiendo a una variedad «premium» orientada a mercados de alto poder adquisitivo. Tomando como referencia la cotización en el mercado brasileño de hasta 14.000 dólares por kilogramo, la incautación representa un valor estimado de USD 1.400.000.
Un elemento determinante dentro de las evidencias recabadas fue el hallazgo de un dispositivo de rastreo GPS instalado entre las falsas baterías. Según los investigadores, este sistema permitía a la organización criminal monitorear en tiempo real la ubicación geográfica y la trazabilidad de la encomienda durante todo su trayecto desde el país norteamericano.
El dispositivo electrónico y los embalajes fueron remitidos al laboratorio forense para la extracción de datos técnicos, con el objetivo de determinar las rutas de envío e identificar a los remitentes y destinatarios de la carga. La Fiscalía continuará con las diligencias investigativas para desmantelar el esquema de tráfico internacional implicado.



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