El presupuesto 2027 pondrá a prueba esas lealtades. Habrá que observar si los abrazos se mantienen cuando se definan los recursos o si comienza la “estampida”.
Hambre Cero exige contratos transparentes, alimentos de calidad y cuentas claras. Administrar dinero público no les da derecho a convertir la alimentación escolar en una herramienta de poder partidario.
La comida de los niños no es un favor de Peña ni un patrimonio de los gobernadores.
La lealtad se la deben a la ciudadanía que paga las cuentas.
Fuente: canal-e





