El jefe de Estado expresó su gratitud a todos los senadores y diputados que hicieron parte del periodo en el que le tocó conducir la administración general del país.
“Con coincidencias y discrepancias, iempre en el marco de la tolerancia democrática, supimos encontrar la manera de trabajar juntos en tiempos difíciles”, expuso.
“Podrá haber diferentes corrientes de pensamiento, pero el pueblo paraguayo al que nos debemos es uno solo y el manejo de la cosa pública no admite privilegiar sectores”, agregó.
Resaltó que el objetivo principal y más preciado de su administración, el de consolidar la democracia, ha tenido un año más de éxito.
Aunque admitió que siempre puede haber materias pendientes, en su gestión no se detectaron indicios de concentración del poder, quiebre institucional o intromisión en la justicia.
“Este ha sido un año más que seguimos el camino de la institucionalidad”, resaltó.
Destacó que ejes como el fortalecimiento de la salud, las obras de infraestructura, la recuperación y consolidación de la economía y la lucha contra la inseguridad, fueron centrales en su administración.
Dijo que aunque algunos objetivos no pudieron cumplirse y quedaron varias cuestiones pendientes, el legado que deja como administración de un país en tiempos difíciles, es indudable.
Abdo Benítez, en su mensaje final, volvió a sentar una posición clara en contra de la reelección presidencial.
“Paraguay necesita que sus expresidentes sean expresidentes y busquen condensar los grandes intereses nacionales. Que se entienda que traspasar el poder no debería suponer un problema. Que nadie está por encima de la ley. Que defraudar la confianza ciudadana carcome la posibilidad de desarrollarnos, porque incentiva comportamientos egoístas y frustra la creencia en el esfuerzo compartido”. enfatizó.
“Me despido recordando que si nosotros, los políticos, no respetamos a los ciudadanos y violamos nuestros juramentos constitucionales, Dios y el pueblo tienen el derecho a demandarnos”, añadió.
El jefe de Estado no olvidó a las personas que siguen en cautiverio en la zona Norte del país.
“Tenemos siempre presente a Óscar Denis, Edelio Morínigo y Félix Urbieta, con quienes como sociedad tenemos una pesada deuda”, admitió.
“Agradezco a mi familia y a todo el gran equipo del Gobierno nacional por su incansable trabajo. Que Dios bendiga al Paraguay”, concluyó.



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