Durante una rueda de prensa en la que también se anunció un pedido de más recursos para reparar escuelas, Ramírez defendió su gestión y minimizó el alcance de las observaciones de la Contraloría. Señaló que los hallazgos no representaron sorpresas para la cartera, porque ya habían sido detectados y denunciados internamente. “Todo lo que ellos investigaron nosotros ya les dijimos. Todo ya encontramos también y denunciamos”, afirmó.
La Contraloría reportó más de 453.000 operaciones sospechosas en el sistema informático, indicios de uso de cédulas de personas fallecidas, validación de títulos de 1.711 carreras no habilitadas, problemas en las prácticas de Medicina y desorden en el Cones, donde faltan firmas en actas y resoluciones.
Ramírez precisó que los casos con irregularidades comprobadas, que también fueron denunciados al Ministerio Público, ya fueron separados de la institución. En esta primera etapa de depuración se registraron alrededor de 180 desvinculaciones. Como parte de las medidas de reordenamiento, se establecieron comisiones de estudio obligatorias en el Cones, con dictámenes escritos y trazabilidad de los votos.
El ministro reconoció que el MEC había alcanzado su límite operativo y que la intervención de la Fiscalía y la Contraloría permitió acceder a áreas que la propia cartera no controlaba. Pese a las críticas públicas generadas por el escándalo, Ramírez valoró los avances: “Yo estoy contento con lo que estamos haciendo, pero quizás todavía falta mucho más”.





