La propia publicación sostiene que las cámaras estarían destinadas a espacios comunes y que no deberían enfocar el momento en que el elector emite su voto ni permitir identificar la opción elegida.
Sin embargo, el anuncio abre interrogantes que merecen respuestas claras: ¿quién autorizará esas cámaras?, ¿quién tendrá acceso a las imágenes?, ¿dónde estarán ubicadas y quién garantizará que no puedan utilizarse para identificar o intimidar a electores?
En especial, debe despejarse cualquier temor entre funcionarios públicos o personas que pudieran sentirse presionadas políticamente.
El voto debe ejercerse libremente y en secreto.



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