“El año pasado prácticamente no tuvimos. Es una situación realmente triste. Le digo a los compañeros que si queremos comer mandioca tenemos que ir a la ciudad, al mercado de abasto, porque de otro lado se trae allí. Acá en la campaña uno recorre no encuentra mandioca”, lamentó.

Aclaró que no se trata de que los pequeños productores no se esforzaron. Comentó que una plaga atacó los cultivos, sumado a mucha lluvia, hicieron que pudriera todos los cultivos dejando al departamento sin producción.

“No solamente mandioca. El problema ya empezó con la sequía del 2021, no hubo maíz. El maíz y la mandioca son los principales alimentos en el campo, si no hay, afecta la cría de gallinas, chanchos, en general a los animales menores”,

En el año 2017 estuve por Bolivia, donde estuvieron representantes de 13 países de Latinoamérica. Vino un experto a decirnos que a partir del 2025 vamos a empezar a tener problemas de alimentos. Todos tenemos que tener muy en cuenta que si no hay para comer se complica todo”.

Lo poco que hoy hay cuesta G 5.000 el kilo y pelada G 8.000 el kilo y no es de muy buena calidad.

SIN PROGRAMA

Galeano resaltó que hasta el momento el Ministerio de Agricultura y Ganadería no tiene un programa para poder revertir esta situación. “De manera a que podamos ajustarnos y tratar de recuperar la producción. Lastimosamente no hay ningún proyecto esperanzador para la agricultura familiar, para poder mejorar esa situación”.

Insistió que la base fundamental de nuestra alimentación es el maíz y la mandioca. “Pero el Ministerio no tiene un proyecto, un programa de desarrollo para poder recuperar estos dos rubros”.

BUEN FIN DE AÑO

El productor señaló que, si bien soportaron muchos problemas a lo largo del 2022, desde noviembre mejoró el clima, con temperaturas no muy elevadas favoreciendo al sector. “No llegaron a los 40, hablamos de 30 a 35 grados y en esas condiciones las plantas aguantan bien, además llovió un poco, por lo que nos fue mejor los últimos dos meses del año pasado, con buena producción y cosecha”.

Acotó que ese clima fortaleció a los pequeños productores que semanalmente traen sus productos a la feria ubicada en el tinglado municipal en CDE. “Nuestros consumidores dependen de nosotros. Si sale bien siempre tenemos la condición y posibilidad de seguir trabajando. Si no sale nada, el clima no nos ayuda, así los compañeros se quedan con cuenta, y no tienen posibilidad de sacar otro crédito y ahí ya todo se complica”.

Son muchos los problemas, pero en la última parte del 2022 tuvieron muy buenos productos y por ende muy buena venta. “Están felices los compañeros, es gratificante tener en el bolsillo el fruto del trabajo, eso nos fortalece el espíritu para seguir adelante”.