“No puedo hablar porque estamos en una etapa incipiente, por prudencia todo queda a cargo de los investigadores”, dijo Torres a la 650 AM.

Lo que sí hizo el agente fiscal fue confirmar que se trata de un secuestro, algo que ayer, hasta última hora del día, la Policía se negaba a confirmar. Según Torres, los secuestradores ya se comunicaron con la familia el sábado a las 19, cuando el esposo, Gabriel Rubert, recibió una llamada en la que se le exigía el pago de 250 mil dólares para liberar a su esposa.

Dijo también el investigador que, en esa comunicación, Rubert pudo hablar con la secuestrada, lo que se considera una prueba de vida.