“Muchos bomberos ya están muy fatigados”, expresó y añadió que los que más provocan los siniestros son los dueños de estancias, cazadores furtivos y extractores de miel.
Sin embargo, lamentó que las campañas de concienciación para evitar las quemas no lleguen y si no viene una lluvia importante difícilmente se aplaquen los incendios.



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