Para la conducción del PPQ, este giro en la política exterior paraguaya no constituye un logro pragmático, sino un gesto de condescendencia hacia la estructura que retiene el poder político en el país caribeño.
En el texto emitido por la mesa ejecutiva de Patria Querida, la dirigencia expresó que las imágenes difundidas desde el Palacio de Miraflores dañan la credibilidad de la nación a nivel internacional. «El régimen que retiene a la fuerza el poder en Venezuela es el victimario. Y es repugnante que el mandatario de nuestro país legitime sonriente a los verdugos de una nación amiga», señala el comunicado, donde además remarcaron que el actuar del presidente colorado no refleja el pensamiento ni la vocación democrática de la ciudadanía paraguaya.
La agrupación opositora profundizó sus cuestionamientos sobre la figura de Santiago Peña, señalando que los perjuicios institucionales y económicos que a su criterio se registran a nivel interno, ahora se trasladan al plano internacional mediante una estrategia de amistar con el oficialismo venezolano. En ese contexto, dirigieron un mensaje directo a la población del país caribeño para desvincular la posición de la sociedad paraguaya de las decisiones adoptadas por el actual Poder Ejecutivo.
El contrapunto político se produce en momentos en que la Cancillería Nacional defiende la apertura del canal diplomático en Caracas como un paso necesario para evaluar el estado de la deuda histórica de Petropar, atender a la comunidad de compatriotas en el exterior y coordinar acciones relativas al crimen transnacional. La controversia generada por el PPQ anticipa intensos debates en el ámbito legislativo sobre la orientación de la política exterior durante el presente periodo de gobierno.



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