La imagen que hoy explota en todos los grupos de WhatsApp lo dice todo: Guillén marchando con megáfono, y a su lado, como parte de su "todos somos uno", tres figuras inconfundibles: Minotauro, Bebezão y Bugão.

No es un ataque inventado. Son los nombres que persiguen a Guillén hace años y que él nunca pudo explicar del todo.

BEBEZÃO: uno de los criminales más pesados de la frontera. El nombre de Guillén apareció vinculado en el marco de las investigaciones y fue acusado en Brasil por falso testimonio, por supuestamente intentar favorecer con un documento de trabajo a gente del entorno de esa organización.

MINOTAURO y BUGÃO: Otros dos nombres del crimen organizado fronterizo que en la calle siempre se asociaron al mismo círculo de poder que hoy sostiene la candidatura de Guillén.

Entonces, cuando Guillén grita "TODOS SOMOS UNO", la ciudadanía se pregunta con ironía: ¿Uno con quién? ¿Uno con Minotauro? ¿Uno con Bebezão? ¿Uno con Bugão?

El slogan, que debía ser de unidad, terminó siendo una confesión involuntaria. "Todos somos 1" es la foto de su pasado.

Mientras otros candidatos muestran a vecinos, a profesionales, a jóvenes, Guillén queda retratado en la caricatura marchando con los mismos personajes de siempre, con la misma remera con el número 1.

Por eso su campaña no despega. Porque Pedro Juan ya no quiere ser "uno" con ese pasado. Quiere ser "uno" con el trabajo, con el desarrollo y con un futuro sin mochilas pesadas.