El ataque perpetrado durante la madrugada de este viernes en Yasy Cañy movilizó a las fuerzas de seguridad y el gremio periodístico en el departamento de Canindeyú.

Un desconocido ingresó a la vivienda del periodista César Candia y prendió fuego a su automóvil, en un hecho que rememora la escalada de amedrentamientos que precedió al asesinato del corresponsal de ABC Color Pablo Medina, ocurrido en la misma zona del país y cuyo aniversario número 12 se conmemora el próximo 16 de octubre.

Ante el grave escenario, el director de Policía de Canindeyú, comisario Ramón Escobar, aseguró en entrevista con ABC Cardinal que la institución dispuso todas sus capacidades estratégicas para proteger al comunicador e identificar a los responsables. “Lo que vamos a hacer es llegar hasta la última consecuencia”, aseveró el jefe policial al referirse a la investigación en curso.

Interior del vehículo quemado, entre ellos el micrófono del comunicador con el logotipo del canal de televisión "SNT". El micrófono de César Candia en el interior de su vehículo incendiado de forma intencional por un desconocido en la madrugada de este viernes.

Custodia policial e investigación con la Fiscalía

Respecto al temor por la integridad física del profesional de prensa, el comisario Escobar remarcó que las medidas de resguardo ya se encuentran operativas en la zona de residencia del afectado.

“La comisaría local más la dirección de policía estamos muy interesados en este hecho. Vamos a disponer todos los elementos tácticos y técnicos para esclarecerlo, darle protección al compañero César Candia y la garantía que debe tener un ciudadano”, afirmó.

El jefe policial confirmó además que se encuentra trabajando de manera directa con las autoridades del Ministerio Público para avanzar en el caso, que guarda marcadas implicaciones políticas locales. “Anoche estuvo presente el fiscal de turno Narváez. Yo me puse en contacto en la madrugada con el fiscal adjunto y todo el equipo ya está abocado a la tarea investigativa”, acotó.

Consultado sobre la posible implicancia de facciones políticas o sectores específicos citados por la víctima, Escobar fue cauto sobre los objetivos del procedimiento policial. “Yo no puedo decir tal o cual sector, facción o político, pero a la Policía le toca hacer un seguimiento del hecho, llegar a individualizar al autor material y al autor intelectual”, puntualizó.

Ramón Escobar en uniforme oscuro, con bandera paraguaya en brazo, posa en su oficina con documentos y fotografías sobre la mesa. El comisario Ramón Escobar, jefe de Policía del departamento de Canindeyú, durante una visita a la Gobernación. La imagen -originalmente publicada en la cuenta del gobernador Nelson Martínez- fue intervenida con IA para que aparezca solo el uniformado.

En relación con las imágenes del atacante durante el incendio, el jefe policial prefirió abstenerse de brindar mayores detalles para no entorpecer el proceso investigativo, que se encuentra en su fase inicial.

El trágico antecedente del caso Pablo Medina

El periodista de ABC Color Pablo Medina y su asistente Antonia Almada fueron asesinados el 16 de octubre de 2014 en un camino vecinal del distrito de Villa Ygatimí, departamento de Canindeyú.

El crimen fue perpetrado por dos sicarios fuertemente armados que interceptaron la camioneta del comunicador cuando este regresaba de una cobertura informativa sobre temas agrícolas. Medina venía documentando e informando de manera constante las operaciones del narcotráfico y la protección política que operaba en la región.

Tapa del diario ABC Color del 17 de octubre del 2016. Tapa del diario ABC Color del 17 de octubre del 2016.

Las investigaciones de la Fiscalía y la Policía establecieron que el atentado fue ordenado por el entonces intendente de Ypejhú, Vilmar “Neneco” Acosta Marques, quien posteriormente fue capturado en Brasil y condenado en Paraguay a 39 años de prisión.

El hecho marcó un trágico hito en la historia de la prensa paraguaya, dejando al descubierto la penetración de las estructuras criminales en la política local de Canindeyú y la extrema vulnerabilidad de los cronistas en la zona.