Explicó que las lluvias caídas en la zona de mayor producción están impidiendo la maduración rápida de la fruta, con el consecuente impacto en el mercado. Aclaró que esta situación no implica que exista un déficit del producto frutihortícola, aunque admitió que sí se da un encarecimiento.
El secretario de Estado no descartó que, de prolongarse el inconveniente, se recurra al mercado extranjero para la compra de tomates. Fue categórico en afirmar que Argentina no es una opción debido a un problema fitosanitario que está afectando actualmente a sus cultivos. Anunció que el mercado brasileño sería una opción a considerar.



COMENTARIOS