Un proyecto de ley presentado ante la Cámara de Senadores propone establecer oficialmente el segundo domingo de septiembre como el Día Nacional de la Sopa Paraguaya, con el objetivo de revalorizar, promover y proteger este tradicional plato de la gastronomía nacional.

La iniciativa destaca la importancia cultural de la sopa paraguaya, que en 2017 fue reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial del Paraguay por la Secretaría Nacional de Cultura. El proyecto sostiene que el alimento constituye mucho más que una tradición culinaria, ya que forma parte de las principales celebraciones populares, reuniones familiares y bodas tradicionales.

Asimismo, la propuesta considera a la sopa paraguaya como una de las principales cartas de presentación de la identidad cultural paraguaya ante el mundo, por lo que plantea generar acciones destinadas a preservar y difundir su valor histórico y gastronómico.

La fecha escogida guarda relación con la figura de Don Carlos Antonio López, primer presidente constitucional de la República, quien falleció el 10 de septiembre de 1862. Según la tradición popular, el origen de la sopa paraguaya está vinculado precisamente a un episodio ocurrido durante su gobierno.

La historia cuenta que, debido a un descuido durante la preparación de una sopa caldosa, se incorporó una cantidad excesiva de harina de maíz. Ante la imposibilidad de servirla como estaba previsto, la cocinera del palacio habría optado por colocar la preparación espesa en una sartén y llevarla al tradicional tatakua para hornearla. El resultado habría sido del agrado del mandatario y, con el tiempo, se convirtió en uno de los platos emblemáticos de la gastronomía paraguaya.

En caso de ser aprobada la iniciativa, la Secretaría Nacional de Cultura, el Ministerio de Educación y Ciencias, la Secretaría Nacional de Turismo y los gobiernos locales deberán impulsar actividades para conmemorar la fecha.

Además, el proyecto promueve la preservación de las técnicas artesanales de elaboración, como la molienda del maíz y el uso y construcción del tradicional horno de barro, impulsando así el turismo y la economía local.