"No hemos enviado nuestros tanques a su frontera, pero tenemos con qué responder, y el uso de vehículos blindados no será el final. Todo el mundo debería entenderlo", explicaba Putin en su discurso conmemorativo.
La conmemoración de la batalla de Estalingrado no es casual. Desde su llegada al poder en en año 2000, el mandatario ha acudido en repetidas ocasiones a este aniversario. Esta vez, el escenario le sirve para representar esa idea de que Rusia es el freno de esa supuesta ideología del nazismo en su forma moderna que amenza su seguridad, en palabras del propio Putin. Un discurso que el kremlin ha mantenido desde el inicio de la invasión de Ucrania.



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