El condenado fue querellado por la legisladora Celeste Amarilla, quien accionó contra el hoy condenado por calumnia, injuria y la denigración de la memoria de un muerto.

La querellante se sintió agraviada por los audios en los que, se instaló que, Celeste Amarilla se enriqueció ilícitamente con la merienda escolar y que Franklin Boccia había robado en Itaipú.

Los audios que fueron grabados por el condenado sirvieron para que se aplique esta sentencia condenatoria y datan del 2018, sentencia que hoy queda firme y debe ser ejecutada.

La máxima instancia no hizo lugar al recurso extraordinario de casación presentado por la defensa del condenado a quien también se le impone las costas del juicio.