El secretario de Estado habló durante el acto de despedida de los uniformados que pasaban a retiro por llegar a los 30 años de servicio con la Policía Nacional.

En su larga alocución, contó varias anécdotas, citó a los personajes históricos que admira, entre ellos Nelson Mandela, el general George Marshall, Winston Churchill, que se enfrentó a Adolf Hitler a los 60 años, lo cual comparó con su edad actual y con la firmeza en el cargo.

Habló de los avances desde que asumió el cargo el 15 de agosto del 2023, de las 600 patrulleras, de la triplicación de los Linces, las motos, los chalecos, los equipos de comunicación y movilización.

PRESIONES. “Quiero que sepan –dijo Riera– que nadie mete mano en la Policía y hace tres años, todos los cambios, todas las promociones, todos los ascensos los hace el comando institucional del Tribunal de Calificaciones”.

Alegó que eso le estaba “generando algunos dolores de cabeza con colegas y amigos de la clase política de todos los colores, que me piden, naturalmente. ¿Qué van a hacer? Claro que piden, y yo escucho a todos bajo una condición. Que todo pasa por el comando institucional”.

Aseguró que por eso mantiene un resguardo, un blindaje político a la Policía. “Nadie ha respetado a un comandante de la Policía”, dijo.

DELINCUENCIA. En su discurso, hizo un paralelismo con el técnico de la albirroja, Gustavo Alfaro: “Yo lo único que me fijo es el resultado y he tenido el resultado. Los números que tenemos hacen que la delincuencia haya bajado un 20% por año. Estamos casi en la mitad de los números antes de que yo asumiera”.

Sostuvo que incorporaron 15 mil policías, más 15 mil en 10 años, y por eso el presupuesto de la Policía creció y ahora excede los 400 millones de dólares al año.

Indicó que no quería que desaparezca una moneda del presupuesto, porque lo iban a conocer.

Después, habló de su producto “estrella”, que eran los Linces, que subieron de 900 a 1.800 efectivos que llegan a cualquier lado.

Afirmó que mientras fuera ministro nadie le iba a tocar un pelo a la Policía todas las veces que se pueda entrar dentro del marco de la ley, “como se le defendió a ese oficial que tuvo que disparar a las 3 de la mañana a un diputado oficialista en Amambay. Nadie le tocó un pelo ni a él ni al equipo que trabajaba. Porque si yo no lo defendía ese señor, como algunos me decía, ‘ipo’ihápe oso la piola’. No señor”, refirió el ministro Riera.