La crisis de la navegabilidad en la región se agrava, con consecuencias económicas que afectan tanto al transporte fluvial como a las actividades comerciales y pesqueras. La situación se ve agravada por la falta de lluvias, que imposibilita un ascenso inmediato del río, generando preocupación entre los sectores que dependen del cauce para sus actividades diarias.

Autoridades y expertos han advertido que, si no se producen precipitaciones en las próximas semanas, la situación podría empeorar, comprometiendo aún más la economía local y el abastecimiento en diversas zonas del país.