Sostuvo que la cuenta alta del Paraná, que en un 90% está en territorio brasileño, tiene un tremendo déficit de precipitaciones, y eso repercute en los caudales que están por debajo de lo normal, incluso ya en una situación récord de estiaje.
En general el fenómeno de la falta de lluvias afecta a todas las represas en la cuenca alta del Paraná, y eso hace imposible la circulación de barcazas con cargas.
Se espera que para septiembre se pueda producir una recarga del caudal, pero todo está supeditado a que las lluvias se normalicen.



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